Me juzgan en la tierra
por ser mujer con identidad y raciocinio
por decir las cosas por su nombre
cuando corresponde.

Ay qué terrible -verguenza total- la verdad!
Qué horror!
Qué indecencia.

Surge rencor asfisxiado en los laberintos de la nada.

Mi boca grita indecencia, basura contaminada.
Mi alma sentida se acongoja demasiado
ante las plagas -fruto del mal no invitado.
Ante el desamor,ante la locura senil de la raiz del ser.

Quisiera no sentir en ese momento el abandono.
Manera ingrata de sufrir a marejadas
el dolor de sacar lo sucio del sistema.

La rabia se posesiona en este corazón herido
como el frío del cuerpo débil por la pena cogida.
por los gestos deshonestos
por no tener derecho a voz ni a voto
por ser la mala de la película
antiheroína rebelde en eterna resaca.

No obstante, asumo mis faltas
con el consentimiento del chucao
que canta a mi derecha
con esta pena en tánsito
como la lluvia granizada de Agosto
todo pasa con el paso del tiempo
que cura todos los males